La caída del pelo es una afección frecuente en personas sometidas a tratamiento oncológico. Aunque no sucede en todos los casos, es conveniente que tu médico te informe de los cambios capilares que experimentarás y te ofrezca soluciones que se adapten tanto al tipo de pérdida de cabello (total o parcial) como a tus propias preferencias.

Las características de la alteración capilar son distintas en función de la modalidad de tratamiento:

    • Quimioterapia: La alopecia inducida por quimioterapia suele ser una caída brusca, muy llamativa y difusa. Puede llegar a ser una calvicie total. Cuando el pelo no se ha repoblado pasados 6 meses tras finalizar el tratamiento, es llamada alopecia posquimioterapia y es más frecuente con taxanos. Como prevención, los gorros de enfriamiento durante las infusiones han demostrado eficacia. También se puede tratar o cuidar el cuero cabelludo mediante lociones o espumas. Además, es importante hacer una correcta valoración pretratamiento, durante y tras este, y hacer un correcto diagnóstico diferencial con otras alopecias como las cicatriciales, que dejarán cicatrices permanentes donde no vuelve a salir el pelo.

    • Radioterapia: la alopecia será o no permanente en función de la dosis total recibida.

    • Terapia dirigida: En el curso del tratamiento puede aparecer una alteración en la textura y apariencia del pelo, como un encrespamiento, o también una alopecia lenta y difusa parecida a la calvicie común. Incluso en ocasiones la terapia dirigida podría acompañarse de dermatosis inflamatorias de cuero cabelludo que dejen alguna cicatriz sin presencia de folículos. El crecimiento exagerado de las pestañas es otro efecto adverso relativamente frecuente, que, en ocasiones, puede incluso a requerir consultar al especialista en Oftalmología para evitar lesiones corneales.

    • Hormonoterapia: puede provocar la presencia de una alopecia difusa progresiva similar a la calvicie común. El manejo consistirá en la aplicación de lociones o espumas medicamentosas, algunos tratamientos orales o tratamientos de cabina (en consulta médica).

 


Aunque el consejo debe ser individualizado en función del paciente y del tipo de alopecia o alteración de cuero cabelludo, como recomendaciones generales:

    1. Protege tu cuero cabelludo con gorros o pañuelos, evitando lana y fibras sintéticas.
    2. Usa productos capilares suaves, no irritantes y evita agredir el cabello y el cuero cabelludo así como sensibilizarlo (secadores de pelo con aire muy caliente, uso de tintes, decoraciones, alisados o permanentes, entre otros).
    3. El empleo de fibras sintéticas capilares, sistemas de fijación, y tatuajes (microblading) también son empleadas con fines cosméticos.
    4. En caso de usar peluca, intenta limitar el tiempo de uso.
    5. Mantén una dieta saludable